En este blog hablaremos sobre la “Construcción de los roles de género, violencias y desigualdades en la publicidad”. Desde el punto de vista de la comunicación analizaremos la situación actual de la sociedad y cómo afectan las disigualdades de género a las pautas colectivas de conducta. En las diferentes entradas profundizaremos en los diferentes aspectos que engloba nuestro tema, poniendo ejemplo reales vinculados al mundo de la publicidad.

divendres, 20 de maig de 2011

Desigualdad de género en el trabajo

Carmen Grifo Monsó
Actualmente existe una gran brecha entre hombres y mujeres, respecto a oportunidades de trabajo y calidad de empleo, esto es lo que señala el  informe “Las mujeres en el mercado de trabajo: Medir el progreso e identificar los desafíos” de  la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta organización calcula que la tasa de desempleo femenino en el ámbito mundial aumentó del 6% en 2007 a 7% en 2009, un poco más que la tasa masculina, que aumentó de 5.5 a 6.3 por ciento.



Hace unos años atrás y en la actualidad las mujeres eligen cada vez más trabajar,  pero desafortunadamente no disfrutan de los mismos beneficios que los hombres en el ámbito de trabajo. Hoy en día a las mujeres que quieren trabajar les cuesta mucho más encontrar trabajo y además tienen menores salarios y beneficios que los hombres que ocupan posiciones similares. Esto se debe a que es el único tipo de trabajo al que tienen acceso y a que necesitan trabajos que les permitan compaginar las responsabilidades del hogar con el trabajo. Es aquí donde radica la diferencia con los hombres ya que estos no se encuentran ante estas limitaciones.



En conclusión, aunque es cierto que poco a poco la sociedad va evolucionando y concienciándose de este problema todavía queda mucho por recorrer. Miremos el ámbito laboral que miremos, sobre todo empresas privadas, vemos que mujeres y hombres no tienen las mismas oportunidades y derechos. Este problema tiene de fondo una asignación de roles de género entre mujeres y hombres desde hace muchas décadas, por eso es muy difícil una igualdad absoluta, porque las mujeres tienen que compaginar el trabajo laboral con el familiar. Todavía tardaremos muchas generaciones en conseguir esto pero no debemos darnos por vencidos, debemos seguir luchando contra ello y concienciar a la sociedad de que esto no es lo normal.



ROLES DE GÉNERO INCULCADOS DESDE LA INFANCIA

Hoy en día la publicidad afecta a toda la sociedad. No sólo a la hora de comprar y adquirir los productos sino que también influye en las actitudes, comportamientos, en aprendizajes y sobretodo donde ha tomado protagonismo es en los roles de género. A pesar de ser tan polémico entre los adultos, no nos damos cuenta que donde más incide es entre los más pequeños.


La publicidad enfocada hacia los niños, y más concretamente la publicidad que anuncia juguetes, inconscientemente hace referencia a los roles tradicionales, anunciando para las niñas, muñecos, juegos domésticos y relativos al embellecimiento personal, y para los niños, coches, juegos de aventuras y de construcción. Esto da a la niña un papel más pasivo, y al niño el rol activo, fomentando además su creatividad.



Vivimos en una sociedad en la que los roles hombre/mujer están cambiando, y no son considerados como los conocíamos hasta el momento del  “hombre dominante” y “mujer madre y ama de casa”. Las mujeres se han incorporado a la vida laboral, y ya superan a los hombres en número en la universidad, me parece aberrante que a los niños se les eduque a través de la publicidad, un fuerte agente de socialización, bajo estereotipos de género tradicional y discriminatorio para la mujer.
Que esto ocurra pone de manifiesto si realmente la sociedad en general es consciente del poder que tiene la publicidad para influir en las personas y sobretodo a los niños, ya que son los más vulnerables ante estos medios. Y desde pequeños se les están inculcando una cultura, estilos de vida y estereotipos del hombre y la mujer erróneos.
Por ello tras conocer la gran influencia de la publicidad en enfermedades como la anorexia y la bulimia, no se puede dudar de su poder de consagrar actitudes y comportamientos, y menos en un público tan claramente influenciable como es el infantil.
Para ejemplificarlo podéis ver un par de ejemplos de dos anuncios que se observa claramente esta distinción.

"Entre Todos es Mejor"

Andrea Herrero Sales

La ley de igualdad de género obliga a tratar a las mujeres y a los hombres de la misma forma (igualdad en oportunidades a la hora de ejercer un trabajo, igualdad a la hora de aplicar normas y leyes, etc.). Sí, las mujeres hemos conseguido en muchos aspectos que se nos considere igual que a los hombres y que se nos den las mismas oportunidades que a éstos. Entonces, ¿por qué siguen habiendo desigualdades de género? ¿por qué se siguen potenciando los estereotipos y los roles de género?


A menudo vemos en la televisión anuncios que potencian estereotipos y roles de género. Muestran a la mujer como ama de casa, cuando la sociedad y muchos colectivos intentan que las mujeres y los hombres compartan las tareas domésticas. También nos enseñan mujeres bellas, perfectas, casi imposibles de alcanzar, y muchas veces como objetos sexuales.


¿No parece todo esto contradictorio? Los medios de comunicación, y sobretodo la publicidad, debe contribuir a eliminar estos estereotipos ya que influyen en la sociedad. La CNDH (Comisión Nacional de los derechos Humanos, México) lanza una campaña para eliminar los roles de género. “Campaña Nacional para Promover la Equidad entre Mujeres y Hombres en el Hogar. Responsabilidades Familiares Compartidas. "Entre Tod@s es Mejor"


“La Campaña promueve los derechos fundamentales de cada uno de los miembros de la familia e inculca en niñas y niños los beneficios de compartir los quehaceres domésticos”, agregó el organismo.


Este es un ejemplo de cómo deberíamos actuar, y de que entre todos podemos intentar cambiar esta desigualdad.

dimarts, 17 de maig de 2011

EL CANON DE BELLEZA FEMENINO Y LA PUBLICIDAD

Isabel Cebrià Zapata

La belleza se define como la propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Y como esto es algo totalmente subjetivo, el concepto de belleza ha sufrido contantes cambios a lo largo de la historia. Cada época, cada sociedad y cada movimiento artístico creaba su propio estereotipo de lo que es una mujer bella, de lo que cualquier mujer debería querer ser.

La publicidad, como actividad comercial que es, busca hacer destacar un producto para incitar a su compra. Como diría Elmer Wheeler, la publicidad “dice las cosas con flores”. En otras palabras, envuelve el producto de cosas bellas para llamar la atención y, para ello, en muchas ocasiones acude al estereotipo de belleza femenina.

Si nos paramos a ver la historia de la publicidad veremos cómo esta nos muestra perfectamente la evolución de la concepción de la belleza femenina. El artículo de Yolanda Cabrera García-Ochoa muestra perfectamente esta evolución, que nos ha llevado “de las Venus rellenitas a las modelos escuálidas”. En este texto se muestra cómo en los medios de comunicación en general, y en la publicidad en particular, se detecta un constante flujo de imágenes y expresiones que obligan a la mujer a regirse por unos cánones de belleza que son restrictivos e incluso nocivos para su salud.


El uso de determinados estereotipos en la publicidad no está mal, siempre  cuando se haga de una manera responsable y vinculada a aquello que se anuncia. Pero siempre hay casos negativos en los que se hace un uso irresponsable de las imágenes femeninas, incitando a las mujeres a malos hábitos alimentarios o denigrándolas como persona. Esta campaña de Miss Sixty, por ejemplo, usa unas modelos que promocionan la belleza basada en la delgadez, ocasionando problemas de autoestima en las mujeres.


LA MUJER EN LA PUBLICIDAD

ÁNGELA EDO DOMÉNECH

     Navegando por la red he encontrado un vídeo muy interesante que trata sobre la publicidad y la utilización que hacen los medios de comunicación de la mujer. En este podemos observar que se plantean distintos puntos de vista en cuanto a la publicidad y la mujer. Por un lado la postura de que la publicidad es reflejo de la sociedad y por ello evoluciona  paralelo  a esta. Por otro lado,  la postura de que la publicidad no ha evolucionado al mismo tiempo que la mujer  y por último, la postura que tacha de desproporcionada la polémica del carácter sexista de la publicidad  y al tratarse de un negocio tiene que vender su producto de la forma más atractiva su producto  y no tiene porque coincidir con la realidad.




     Según mi opinión y basándome en diferentes estudios  la publicidad española sigue manteniendo los estereotipos entre mujeres y hombres. Los personajes masculinos y femeninos desempeñan en la publicidad un rol tradicional en más de un 60% de los casos. Los varones ocupan hasta el 80% de los papeles de autoridad y las mujeres se identifican con el papel de público consumidor y basan su crédito en su experiencia personal con el producto. El hombre sigue dominando la escena publicitaria ya que tiene una presencia cuatro veces mayor que la femenina en voces prescriptoras y la adelanta en todas las áreas de producto, salvo cosmética y hogar.  Asimismo, un 40% de los personajes femeninos continúa asumiendo funciones dependientes, relacionadas con el papel tradicional de ama de casa, esposa, e incluso objeto sexual, mientras sólo un 9% de los personajes masculinos aparece en una situación similar.

     Y es que con frecuencia “la innovación, la inversión de papeles o el carácter trasgresor aparentemente propuesto en el anuncio, se desmorona ante una mirada más detenida y crítica.  Por ello, creo que el cambio  sigue siendo insuficiente y debemos concienciarnos sobre la igualdad de dignidad de todos, acabar con cualquier tipo de estereotipo, aprender a cuestionarlo y  así, sirvamos de ejemplo a las próximas generaciones.

dissabte, 14 de maig de 2011

LA PUBLICIDAD: FUNCIÓN Y EVOLUCIÓN EN LOS ROLES DE GÉNERO

ANA GUMBAU OSET

A  comienzos  del siglo XXI, el acto de creación se ha convertido en una osadía. El creativo publicitario se encuentra en una encrucijada en la que debe responder al anunciante, al público objetivo de su campaña, receloso de sus pretensiones  y  cada vez más exigente en materia creativa y a  la sociedad.
Al idear su concepto de comunicación, es  decir, su idea, el creativo publicitario suele representar a hombres y mujeres en interacción social. En ese sentido, la publicidad ha evolucionado sensiblemente con los tiempos, transmitiendo hoy una imagen mucho más igualitaria entre géneros que la existente hace apenas  unas  décadas, cuando las  relaciones  se mostraban claramente desequilibradas.

En la publicidad española del Franquismo el hombre es  el protagonista de vida social y la mujer, por  el contrario, se mueve en la esfera del hogar. A veces, también se convierte en mujer deseable, dispuesta para la fruición masculina. El perfeccionamiento y  desarrollo de la publicidad televisiva va a multiplicar la visibilidad de estos roles, y, consecuentemente, las críticas a estas pautas de representación.

En consecuencia, en casi todos los  países  desarrollados  ha surgido una línea de investigación centrada en las formas de representación de los roles de género en la publicidad. En España, las universidades y las administraciones públicas han impulsado los estudios sobre las  representaciones  de género en la publicidad, y en el fondo de todas hay una cuestión trascendente: la función educadora de la publicidad.

En mi opinión, la publicidad no puede dedicar sus esfuerzos a la educación de las personas, salvo que las instituciones públicas deseen utilizarla con tal fin. La publicidad es  una herramienta de comunicación persuasiva al servicio de los intereses de las empresas, las administraciones, los partidos políticos y todo aquél deseoso de influir en los conocimientos, las actitudes o las conductas de los públicos.

La publicidad cumple su función comercial al mismo tiempo que refuerza estereotipos, ofrece modelos de familia o propone modas sociales. Por supuesto que la publicidad, excepto la creada con tal fin, no pretende educar en la paridad de género, pero no es menos cierto que muchos anuncios presentan a hombres y mujeres con condiciones laborales semejantes o compartiendo el cuidado de los niños y las faenas domésticas. Obviamente, en otros anuncios sucede todo lo contrario, y en algunos casos de manera claramente censurable. Para hacer  frente a ciertos desmanes  existe, suficiente legislación y autorregulación.

divendres, 15 d’abril de 2011

La igualdad es posible

Isabel Cebrià Zapata
La desigualdad de género es algo que ha estado presente en la sociedad a lo largo de la historia. Daba igual el lugar, la clase social o las características de cada persona: la mujer era siempre menos que el hombre. Y aunque los tiempos cambian y, como hemos visto en varias entradas de este blog, la posición de la mujer es mejor hoy que hace unos años, sigue existiendo un gran desequilibrio entre ambos sexos.
Este desequilibrio tiene un origen político y social basado en la creencia de que las mujeres tienen menos capacidades que los hombres. Una creencia que conseguía limitar las libertades y los derechos fundamentales de estas e imponer el poder de los hombres sobre las mujeres. Además esta desigualdad ha sido continuamente reforzada por los medios de comunicación y, especialmente por la publicidad, que frecuentemente se basa en tópicos y roles de género para realizar su actividad.
Por suerte, las mujeres están ahora más valoradas. La sociedad progresa (aunque a diferente ritmo en cada lugar) gracias a que hay una mayor concienciación y tolerancia por parte de los hombres y un trabajo a favor de la igualdad en los medios. La igualdad no es inevitable. Si seguimos en el buen camino, mujeres y hombres podemos tener las mismas oportunidades.

De acuerdo con el paradigma crítico del conflicto y la “Teoría de la clase dominante” de Marx, el orden social se basa en el conflicto entre grupos y en el poder de unos sobre otros (en este caso, de hombres sobre mujeres), pero la naturaleza humana es flexible y hay posibilidad de cambio. Las personas creemos y cooperamos para conseguir una sociedad mucho más igualitaria que la que hemos heredado de nuestros antepasados. Sabemos cuáles son los problemas de la sociedad y tenemos que luchar para poder cambiarla y llegar a la mayor igualdad posible.